jueves, 28 de junio de 2012

VI Gran Premio de Cintruénigo.por Luigi




Crónica de un novato (VI Gran Premio de Cintruénigo)
Lo que es la vida, justo tres años y un mes después de que me explotara la idea en el cerebro (mientras comíamos con los amigos del Team Moclava en algún lugar de la provincia de Cuenca, con motivo de su rally de los 1000 kms), al final pude vivir y cumplir un pequeño gran sueño: participar en una carrera de clásicas con una Ossa 250. No tengo palabras que puedan describir todo lo que vivi y sentí en la carrera de Cintruénigo. No era un capricho, era mucho más. Pues sí, rodeado de los amigos valencianos, escoltado por mi familia y acompañado luego por algunos de mis mejores amigos, Marta y Santi, durante dos días disfrute de la auténtica vida, la que siempre quise vivir doce meses al año: la de las carreras.
La idea era correr alguna prueba a la antigua usanza, es decir, en un circuito urbano, entre balas de paja y farolas, con el público a pie de pista y cruzando pasos de peatones como si fuera el último día de tu vida. Rememorar esos días, esas motos, esos circuitos… Sentir esa esencia, esa pasión que viví de joven, pero ahora desde dentro, como pilotillo. Y quería hacerlo con una moto de las que me fascinaban de pequeño… bueno, y de mayor, una Montesa Impala o una Ossa 250, las marcas que mamé de crío en casa de mis padres. Quería hacerlo por mí, obviamente, pero también por mi padre... no me equivoqué, ¡como disfrutó el maestro! Sabía que el nivel era altito y que quizá, muy posiblemente, me estuviera tirando a una piscina sin agua pero así son las cosas, las oportunidades no aparecen cada día y a cabezón pocos me ganan ja,ja. Al final lo he conseguido, sí, y todo gracias a nuestro gran Paco Motos, un tío muy grande en todos los sentidos, que me envió un correo dos semanas antes con el sugerente título de “Una proposición indecente”… Como sexualmente no tenemos feeling, je,je, ya imaginé que era algo relacionado con motos de tubarros. Acerté... se me abrieron los ojos como platos… y empezó la cuenta atrás, la fecha estaba a tiro de piedra.
Viernes 15 por la tarde. Empiezo a ponerme un pelín atacado, con la cabeza trabajando ya a medio régimen para que no falle nada que esté bajo mis manos... Atrás quedan dos semanas de trámites federativos, muchas llamadas, algunas visitas para ver monos de segunda mano de una pieza (que encuentro baratos pero que no puedo comprar), de hacer algo de bici casi cada día, de hartarme de verduritas y lechugas, de navegar entre la ilusión y el ligero nerviosismo nocturno, de preguntarme si la cosa irá rodada o no… Cuando me dicen que estoy más delgado, me lo creo, cuando me pregunta algún amigo si estoy "entrenando" o machacándome duro con la bici le digo la verdad: cojo la bici, sí, pero tampoco estoy haciendo etapas del Tour precisamente, básicamente estoy siguiendo la "dieta del cucurucho" y, la verdad, ¡funciona!, ja,ja
El sábado amanece muy pronto, y junto a toda la familia, llegamos antes del mediodía a la vieja estación ferroviaria de este pueblo de nombre un tanto complicado de pronunciar las mil doscientas primeras veces: Cintruénigo (cerca de Tarazona y Tudela, para que os hagáis una idea). Al rato encontramos ya las carpas de los valencianos. Está Paco Motos,
por supuesto, y demás amigos de la panda como el gran Angel, Juan, Mohedano y don Eduardo... Qué grandes tipos, como nos hicieron disfrutar y cuantas cosas pude aprender de ellos. En todo momento estuve arropado y ayudado por esta banda inclasificable de veteranos jovenzuelos, quedo agradecido eternamente con todos ellos. Me río de los ignorantes que, en ocasiones, piensan que estos "abuelos" van de paseo en estas carreras. Cuando te enteras del "curriculum" de la mayoría de ellos te lo explicas... qué envidia, qué vida llena de pasión, gasolina, amigos, carreras, alegrías, luchas y también, como no, sinsabores.
Por supuesto, también descubro, enseguida, “mi” Ossa verde y blanca, naked, con el dorsal 52. Tiene una pinta de pura sangre que quita el hipo. Lleva el cilindro phantom, posiblemente del año 71, paso de cadena fino, estriberas retrasadas, colin, carenado opcional, semi manillares, carburador Bing ¡de 54!, llena de transfers, etc, una joya, vamos… Enseguida le quitamos su dorsal y ponemos el que yo quería, el 31, el que llevo mi padre en su primera carrera allá por 1964, hace “dos días”.
Antes del primer entreno (el libre) bajo un sol de justicia que hará mella en casi todos los participantes, Paco nos obsequia con unas flexiones a lo Rossi antes de subirse en su Ossa, vaya tela, adjunto mando foto como prueba gráfica, je,je

15h30. Primer entreno, libres.
No hay romance sin problemas, ¿verdad? Para empezar, no recordaba una jornada con tanto calor desde la visita a Motorland hace justo un año, con motivo de las carreras de SBK. Puñetas, ¿por qué no habrán venido los dioses de la lluvia, Edu y Julito, para aliviar este ambiente cargado? También echo de menos a Raquel, a Martita, a mi meca, el Julito, al maestro Roskachapa y a mi brother, el Isma, pero tenía tandas ya pagadas, no pasa nada. Todos me han animado estos días, lógico, nos solemos cuidar bien entre nosotros. Sentir el apoyo de la chica de mis sueños hubiera sido realmente un puntazo, hubiera bajado dos segundos por vuelta como mínimo, pero, bueno, no lo esperaba...
Miro a ver si hay alguna nube en el cielo, negativo. No queda otra, me visto de romano. Estoy algo más en forma estas semanas por la “dieta” y la bici, he bajado incluso algunos kilitos (pocos) y me noto menos inflado, el mono y su cremallera lo agradecen je,je, pero, vamos, que no lucimos cuerpo Danone precisamente. Salgo al entreno con ganas para comenzar a conocer la Ossa y el circuito. El trazado me lo sé un poco de haberlo visto en papel, en vídeos, lo típico... La recta de meta, una calle de unos 370 metros, mola y termina en una curva de izquierdas tipo garrote, muy chula. Si la haces bien y fuerte, en la misma trazada puedes hacer la siguiente curva, cercana, también de izquierdas. El circuito urbano tiene 1400 metros. Los buenos tardan poco más de un minuto.

Empiezo a dar vueltas..., ¡qué sensación más anacrónica! En parte me acuerdo de cuando era el típico motero callejero de quince años que iba medio-aterrorizando a coches y peatones por Madrid con mis motos de campo o aquella Ducati Senda. Se trata de ese estilo, el callejero-reventón. Ahora soy más “razonable”, voy más despacio, ese es el problema: ¡no consigo pasar rápido por ninguna curva, bueno, ni por ninguna recta! La moto gira bien pero tengo un serio problema con el gas... problema mío, no de la moto, quiero decir. No sé dónde está el límite del motor de la Ossa, el de los frenos sí. Acelero con ganas pero no es suficiente. Sigo dando vueltas y me voy cansando, no entiendo… Encima, empiezo a ver que esta gente anda un huevo, o huevo y medio. Luego me dicen que estábamos a 35 grados, vamos, "cojonudo".. pero el calor es el mismo para todos, no valen excusas.

Honestamente, veo que solo estoy conduciendo, nada de pilotar, voy de pena. Termina el libre, llego a nuestra carpa totalmente destrozado, no me salen las palabras por el cansancio, el sudor me empapa la cara. ¿Cómo puedo estar tan cansado? Alucino. Apenas pienso todavía. No me puedo bajar de la moto ni quitarme el casco. No exagero, me dio una pájara cinco estrellas. El mundo se me cae un poco. Fue el peor momento de todo el weekend. Sé que si esto sigue así voy a hacer un ridículo espantoso e histórico.

Por fin me bajo de la Ossa que está hirviendo. Me tomo lo primero que pillo. Estoy decepcionado conmigo mismo, bastante. Todos me preguntan qué tal. Lo tengo claro, entro medio bien en las curvas pero salgo de ellas “muerto”, fatal, en las rectas no paro de recibir “top guns” por todos lados. Si sigo así me van a abrir el culo en canal. Esta moto no tiene bajos, vale, lo sabía... pero es que tampoco tiene medios, no corre nada si cierras el gas. Como se nota que nos hemos mal-acostumbrado a las omnipresentes 4T...

Los amigos valencianos, perros viejos, me han visto desde las aceras y me confirman mis sospechas. O subo más de vueltas el motor o no voy a ir bien en ningún momento. Me dicen que apriete hasta que grite a tope, aunque parezca que vaya a salir una biela por un costado, que no tenga piedad, que se nota que voy conservando mucho la mecánica pero no hace falta, que es una Ossa de carreras, preparada para que la den mucha caña. Ok, vale, tendré que entrar con un “hierro” menos en las curvas para no bajar de revoluciones el motor y así poder salir de las curvas con cojones porque la moto corre un huevo, me dicen, y no estoy aprovechándola. Que no me preocupe, que soy un novato, paso a paso... lo sé, eso está claro, llevo mil siglos sin rodar con una 2T, pero eso del paso a paso es buen método cuando hay más tiempo por medio… Mi padre me recomienda lo mismo. De repente miro a un lado y veo dos caras conocidas, ¡son Marta y Josep!, vaya, ¡¡que sorpresa!!... han venido desde Palencia a vernos, ¡¡tela!!, alucino... La visita me da buena suerte, empiezo a sonreír otra vez, hasta me calmo. Decido que en el crono oficial voy a salir a muerte y si me estrello pues al menos caigo con honor, cojones, porque con la que he montado para estar aquí, con la de personas que han venido a la fiesta, incluyendo a mis padres, a mis amigos, las molestias y las gestiones de Paco, etc, no tiene sentido salir a pasear el domingo...

Bajo la carpa, revisamos gasolina, repasamos tornillos y apretamos el amortiguador de dirección de la Ossa que se ha soltado por las vibraciones, ¡no será lo único...!

Agradecer de nuevo la ayuda de estos locos valencianos, a todos los niveles. Sabíamos que eran la rehostia pero durante el fin de semana han superado todas las posibles expectativas, tanto dentro como fuera de la pista. Buena fiesta la que montan en el supermercado por no hablar del chillout nocturno que llegará esa noche... Y de historias de motos, de hazañas, vivencias y personajes ¿qué decir?, por ejemplo, está allí con nosotros don Eduardo Granell, un hombre entrañable, con 73 años que todavía pilota ligero, otro nuevo ejemplo. Es un placer escucharle y verle rodar. Don Eduardo apenas come, él sí tiene gasolina en las venas. Las motos y las carreras son su sostén vital. El domingo nos contaría muchas cosas, algunos recuerdos. Por ejemplo, cuando se retiró oficialmente del Campeonato de España, allá por ¡1971!… también algunas de sus carreras contra el gran Santi Herrero, contra un joven Nieto, con los Cañellas, Medrano… y la tragedia de su viejo amigo en Bultaco, Pedrito Alvarez, cuando se mató por culpa de un puñetero perro en Castellón.

17h00. Cronos oficiales.

Pues nada, sobre las cinco y pico salimos a los cronos buenos. Ahora sí que hay que echar el resto. Sigo preocupado por mi patético rendimiento. En fin, espero cansarme menos y, sobre todo, divertirme, hacerlo mejor. Salgo y en la primera vuelta voy “calentando” mente y motor. Como estoy bastante cabreado conmigo mismo sé que algo mejor lo voy a hacer. Termina esa primera vuelta y en la siguiente empiezo a estirar hasta el infinito cada marcha, el puchero parece que va a explotar... la releche la que se monta bajo mis testículos, menos mal que aunque va, digamos, fina realmente la carburación va un pelín grasa para evitar sorpresas desagradables. Aun así, dejo dos dedos en el embrague, esos tics que hacía de pequeño con mis motos de cross y que en las motos modernas hago sin darme cuenta y sin motivo. Intento ser mucho más agresivo. Como ya me sé el circuito y he pillado algunas referencias voy más suelto, me canso menos y ando más, lo noto enseguida. Desde las vallas me dicen algo como “¡así, así!”, les veo un instante aunque no les oigo.

Vuelvo a encarar la fantástica curva de entrada a meta. Llego rapidillo a final de la calle de meta, perdón, recta de meta je, je, je, en los últimos 50 metros las vibraciones son enormes, gloriosas, no hay palabras, parece que se va a desmontar la Ossa, ¡sin exagerar, dejo de notar los dedos! (Luego me dice Paco que es normal, que pasa en cada vuelta todo el mundo.) Me rio un poco, freno como puedo tanto con delantero como con el trasero y me meto en el ángulo ciego (me recuerda al de Miramar de Montjuic). Salgo de el ya más alegre, el motor no se me va abajo y encaro la siguiente curva acelerando a saco. Ok, quizá todavía tenga esperanza… Repito jugada en todas las vueltas y noto que, además, no me estoy cansando ¡nada! Llevo la visera un pelo abierta para “oxigenar” y veo que me pasa mucha menos gente que en la primera “tanda”, bien. La curva de entrada a meta es la hostia, y rápida, disfruto como un enano. Si no fuera por el desagradable colin sé muy bien como entraría en esta rápida curva ciega pero noble. El próximo año si vengo más preparado voy a rozar hasta con las orejas. Saliendo me agacho sobre el deposito esperando mejorar mi “aerodinámica” (madre mía, lo que hay que leer…) pero no puedo girar la cabeza hacia el frente al mismo tiempo, así que durante varias docenas de metros espero que no se cruce ningún bicho porque solo veo el tapón del depósito.

Repito la táctica en cada tramo, en cada curva, intento cambiar pesos y descolgarme pero choco con el límite del colin, empiezo a agacharme y a disfrutar un poco… bien… Las ruedas tienen unas medidas de juguete pero dan seguridad. El chasis doble cuna es noble y robusto, mi padre me lo ha dicho tantas veces que no me sorprende, mejor que los chasis de las Bultaco o de las Impala que hay por allí, al menos de serie. Lo de las vibraciones traerá mucha cola… Sigo dando vueltas como un poseso. Lo importante es que me empiezo a divertir, la boca se me queda seca, apenas estoy cansado, ¡acojonante! ¿cómo puede cambiar tanto un tipejo de una hora a otra?, me cuesta procesarlo. Esto es vida y no lo que hago entre semana. Pronto vienen hacia mi, como lobos, los valencianos... joder, sonríen y me dan palmadas, bueno, no es para tanto, pero agradezco sus palabras. Paco también me felicita. Qué subidón de moral me da todo esto, al menos creo que no terminaré el último destacado.

Luego mi padre me habla con su sosegada firmeza habitual y me da su “ok”. Ahora sí que me lo creo del todo. Mi hija, Laura, me felicita y luego toda la family se acerca e intercambiamos comentarios mientras me tomo un “Aquarius” como hacen los deportistas de verdad ja,ja... El resto de la tarde-noche lo pasaré más tranquilo porque ahora veo que quizá pueda hacer una actuación medio-digna el domingo en mi primera carrera sobre asfalto. El chillout nocturno que montan estos locos pilotos es de escándalo; grabo algo en vídeo, ya lo colgaremos por ahi algún día je,je

El domingo amanece temprano para algunos. Apretamos con una abrazadera la trompeta del carburador de la Ossa, trompeta que salió volando la tarde anterior, ¡¡menos mal que alguien del motoclub la rescató para nosotros!! Salimos al Warm-up. Empiezo bien pero enseguida veo que me escupe la tercera, dos veces por vuelta, hostia, qué pasa, ¿qué estoy haciendo mal?, aguanto, aguanto pero me vuelve a escupir y, peor, no consigo cambiar a segunda, ¡¡no hay juego en la palanca de cambio, no retrocede!! Son dos vueltas infernales, me meto a “boxes”. Lo miramos. Está demasiada apretada, no hace juego. Se desmonta y la dejamos un pelin “bailando”, lo justo para que no se repita el “agarrotamiento” ni se caiga en marcha con las vibraciones. Quizá faltaba una grupilla… no hay tiempo para detalles LF, otro día.

Primera Manga. Me pongo la camiseta de Santi Herrero, la que nos dieron el día de la inauguración de su curva en La Torrecica. Alguno pensara que son gilipolleces pero a mi estas cosas me llenan. De paso, si me da fuerzas o me inspira un poco… no me vendrá nada mal. La temperatura dentro y fuera de mi cuerpo sigue subiendo a marchas forzadas pero tengo la mente en otros mundos. Nos amontonamos en la calle de salida, pasan los minutos, me lo estaba imaginando: saldremos con retraso, más emoción y puteo. La paramos y nos tienen esperando unos cinco minutos más que se me hacen eternos. Me gustaria tener ritmo para ir a rueda de Paco, disfrutar, aprender y, si es posible, darle algún hachazo ja,ja, pero no va a ser posible, lo sé. El calor aprieta, llevo una pinta curiosa: no llevo enganchado por las cremalleras mi dos piezas porque voy muy incómodo si lo hago; creo que se ve me medio culo cuando me agacho en la recta, vaya tela...

Por fin nos dejan salir, arranco con ayuda de otra radial en el suelo que hace de arrancador de motoGP, je,je, salgo a meta y busco mi posición, una retrasada posición 29, de casi cuarenta, bueno, no es para tirar cohetes precisamente pero los paquetes también tenemos derecho a participar y soñar ¿verdad? Realmente, me importa poco la posición, lo que quiero es zumbar bien, divertirme, terminar las mangas y remontar un poquito. Rodar tan cerca del público y ver las balas de paja me hipnotiza, estoy disfrutando como un poseso.

Damos una vuelta de “calentamiento” (toda una paradoja) y por fin salimos. No salgo mal del todo pero se me encabrita un pelo, me pasan dos o tres motos de las filas de atrás pero al llegar al “ángulo”, al embudo mejor dicho, paso a dos. Luego me pasa otra moto, me acerco otra vez, etc, así andamos durante dos o tres vueltas, mientras los que van rápidos de verdad se alejan enseguida. Me encanta la curva de entrada a meta. Salgo de ella con el motor a tope, a menos de un metro las balas donde están apostado Santi, mi Laura, mi padre, Marta y Josep, que están con las cámaras en mano… está todo controlado, esa curva me encanta, agacho la cabeza y me tumbo sobre el depósito mientras las vibraciones inundan mis sentidos y llego a final de recta sin ningún tacto en los dedos. Freno de “oído” y entro como puedo mientras paso por fin a un tipo que me está haciendo de tapón ¿será Alex Barros? y luego a otros que no van nada mal. De mi “grupo” de paquetes creo que nadie me pasa ya en toda la manga, “solo” nos doblan los líderes. Salgo de varias curvas picando embrague para que no decaiga la alegría del puchero que atrona bajo mis piernas. No me vuelvo loco, me guardo un 5% para evitar problemas, intento hacer mi carrera y, sobre todo, “pequeño detalle”, no doblar la Ossa porque como la doble entonces sí que va a ser “gracioso” el finde y la factura final del finde…

Malas noticias, de repente veo a Paco, que salía delante de mi, parado en una curva hablando con un bandera. Por lo que veo no se ha caído, menos mal… está hablando con un bandera, ¿qué habrá pasado, avería?

Termina la manga y damos otra vuelta para saludar a la afición. Como mola, la gente del pueblo y los miembros del motoclub Cirbón son muy simpáticos, da gusto estar aquí. Estoy viviendo mi sueño y por el momento todo va mucho mejor de lo esperado, quién me lo iba a decir a mi unos días antes… Encima en cada salida con la Ossa vuelvo menos cansado, genial. Por lo visto luego, he terminado el 19. Bueno, al menos han quedado unos cuantos detrás.

Segunda manga. La Ossa de Paco ha dicho adiós, algún piñón del cambio debe estar frito, qué putada, no va a poder salir más. Regreso a mi Ossa. Después de mirar la moto y echarla unos litros de mezcla por si acaso (realmente, chupa muy poco, pero no me quería quedar tirado) volvemos a salir a parrilla y esta vez con la idea de salir mejor. Dicho y “hecho”... esta vez salgo peor, ¡mucho peor!, no me quedo clavado pero casi, todos los que llevo detrás salen a lo Pedrosa o Rainey, alucino, no me lo puedo creer. Cuando llegamos al embudo veo dos espaldas conocidas: la del del grandote de negro que corre con una Montesa y la de la piloto, Begoña, habitual de estas carreras. No me lo puedo creer, ¡si estaban detrás de mi seis segundos antes! Salir del embudo se hace eterno, perdemos tiempo de narices en esa vuelta. Empiezo a remontar un poco, dos vueltas de infarto. La bota izquierda la voy a tener que tirar cuando termine el día, buena señal. Algún por fuera, algún por dentro y seguimos explotando las posibilidades del motor de la Ossa. El calor aprieta algo más pero hay más público, todo compensa. Pasan algunas vueltas y me da la sensación que todos vamos un poco mejor que en la primera manga, más finos, se ven menos cosas raras pero hay varias caídas o roturas, casi en cada vuelta veo alguna moto parada.
Llego hasta el grandote que me paso fácilmente en la salida. Llegamos a recta de meta y luego, “sin manos”, hasta el ángulo, me lo calzo por fuera dignamente. Enseguida llego hasta la piloto (que lleva una Impala que corre que se las pela). En la salida ni vi cómo me paso, alucinante. Cuando la veo ahora no puedo evitar pensar que debe pesar unos 45 kilos menos que yo, ja,ja, me cuesta dos vueltas pasarla porque en las rectas se me pira (sí, la típica excusa, pero que es cierta). De nuevo me pasa, ¡grrrrrrrr! Enseguida adelantamos a otra moto y ya estoy cansado de estar a rueda, miro hacia atrás y veo que se acerca uno de los líderes. En una curva a izquierdas, quizá la más lenta del circuito, nos pasa muy apurado, de mala manera, se va largo, no aguanta su propia trayectoria, roza a la piloto que, a su vez, se abre y roza las balas de paja, rebota y, plaff, me la encuentro en mi camino, contacto y al suelo. Rapidamente, los "marshall" nos empujan. Sale ella, luego yo. Bueno, un lance de carrera, no ha sido nada, las motos vuelven a rugir… he perdido (por lo que vi luego) casi un minuto… uff, a la mierda la clasificación… Va a traer cachondeo este lance, lo veo venir, ja,ja, ja, y encima lo contaré… Quedan dos vueltas más y me dedico a aguantar sin percances lo que queda, a disfrutar de la que puede ser, probablemente, mi última carrera en mucho tiempo. Dan banderazo y nos despedimos saludando a toda la afición que, desde sus casas, desde las aceras y esquinas aplaude a todo el mundo, incluso a mí, ¡qué pasote! Se agradece el calor humano, me parece que sigo soñando y que, además, he viajado cuarenta años en el tiempo al pasado… por fin.

¿Qué decir de la Ossa? Bella y agil, rápida y noble. Una auténtica moto con ALMA. Una maravilla volver, aunque sea durante unas pocas horas, a rodar con una moto de 2T pura sangre, esas motos de agujeros, las auténticas motos con personalidad, con genio, con averías solucionables, amigable, con esa comunicación hombre-máquina que ya tanto falta en nuestros modernos pepinos electrónicos. Me he empezado a enamorar, me temo…. Realmente no debía sorprenderme tanto, mi primera camiseta motera era amarilla y ponía Ossa, era el verano de 1980, estaba empezando a aprender a montar en moto, hace toda una vida… mi padre ya había vendido su Ossa pero su recuerdo, su viaje a París y sus carreras eran el pan de cada día para mí. La senda estaba abierta… ahora la “deuda” ha sido zanjada. Solo queda mirar hacia delante, como siempre, ojala podamos repetir la experiencia no una sino muchas veces. Y ojala podamos hacerlo rodeado de grandes amigos como estos locos valencianos que nos recibieron con los brazos abiertos. Gracias de corazón a TODOS.

Luigi #31

Fotos: http://www.flickr.com/photos/moclavateam/

2 comentarios:

  1. Lo bonito de todo esto Luigi es que da igual en que puesto quedes,siempre serás un campeón porque haces realidad tus sueños. Un besote amore.

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  2. Muchas gracias por tus palabras, Sara, que gran amiga eres, siempre diciéndome cosas bonitas, qué suerte tengo contigo! Besos de un fan...!

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